Cientos de investigaciones se han realizado por décadas sobre cómo funcionan las relaciones de pareja y qué hace que una pareja perdure en el tiempo. Las investigaciones sobre pareja han mostrado que el factor que más contribuye a la estabilidad y felicidad de una pareja es la SEGURIDAD.
La seguridad es la confianza en el vínculo que nos permite ser nosotros mismos en la relación sin temor y expandirnos a partir de ella. La seguridad en un vínculo es lo que necesitamos desde que nacemos para poder subsistir y desarrollarnos, y esa misma seguridad es la que buscamos posteriormente en nuestra relación más íntima y significativa en la adultez: la relación de pareja.
Cuando no hay seguridad en relación surge lo contrario: la desconfianza, esa turbulenta y agotadora sensación de que no puedes descansar ni estar tranquilo(a) con tu pareja, sino que estás en un continuo estado de alerta. Esta sensación de inquietud constante por falta de seguridad suele erosionar las relaciones más fuertes, si no se trata a tiempo.
Pero la seguridad no es un concepto simple, sino que se compone de 3 tipos de seguridad que sostienen la relación de pareja. Cada tipo de seguridad constituye un pilar que toda pareja debe evitar quebrar o dañar en sus interacciones diarias:
– Seguridad Física: Es estar libre del temor de ser dañado o amenazado. Esta es la línea base de la seguridad. En una relación segura no hay peligro físico, y punto. Conductas como lanzar objetos, zamarrear, golpear las cosas, empujar, obligar a tener relaciones sexuales o alzar la mano contra la pareja de forma amenzante, son ejemplos de transgresiones a la seguridad física, y constituyen el máximo indicador de falta de respeto hacia el otro. Estas conductas ponen a los adultos y a los niños en una situación de peligro y los exponen a problemas de salud mental y física.
Las parejas que presentan este patrón de comportamientos generan un clima de miedo crónico a resultar físicamente dañados en el presente o en el futuro, amenzando el pilar básico de la seguridad: la seguridad individual. La seguridad individual es la base para construir la intimidad y la seguridad relacional.
Por ello, es particularmente peligroso estar en pareja con alguien que tiene un pobre autocontrol o se deja llevar por sus emociones “calientes”, como la ira o los celos.
– Seguridad emocional: Es la capacidad de ser tú mismo(a) en la relación, es decir, estar libre del temor de ser descalificado, burlado, minimizado o agredido verbal o psicológicamente cuando expresas lo que piensas y sientes. Cuando tienes esta seguridad con tu pareja, la sientes como un amigo con quien puedes decir exactamente lo que tienes en tu mente, y te sientes conectado emocionalmente con ella.
Este es el tipo de seguridad que la mayoría anhelamos más que cualquier otra cosa. Tener esta seguridad significa que tu sientes a tu pareja como tu mejor amigo(a) y alguien en quien puedes confiar.
Para tener este tipo de seguridad es imprescindible mantener las interacciones negativas al mínimo, y son 4 las principales conductas que debes evitar: la descalificación, escalar en una discusión, interpretar negativamente las conductas del otro, y huir de las conversaciones importantes. Estas 4 son tan destructivas que los investigadores las han llamado “Los 4 jinetes del apocalípsis de las relaciones de pareja” y te hablo en detalle sobre ellas en ESTE ARTICULO.
Cualquiera de estas conductas quiebra la confianza que el otro tiene para contar lo que hay en su mente tal y como es, pues sentirá que no es seguro expresar su verdad, y entonces se replegará distanciándose de su pareja, iniciando así la tan temida desconexión emocional.
– Seguridad de Compromiso: Consiste en saber el futuro de una relación es segura. Es la seguridad de que podemos contar con la pareja hoy, mañana y en el futuro lejano. La mayoría de las personas desea que esta esté allí contra viento y marea, que no se vaya ni abandone la relación cuando vengan los problemas. Este es el deseo que motiva a casarse.
La expectativa de largo plazo de la relación es la que lleva a esforzarse día a día por la pareja y a realizar sacrificios por el otro. Las investigaciones muestran que cuando las parejas tienen un sentido claro de que tendrán un futuro juntos les va mejor que a aquellas que solo ven la relación en el corto plazo o tienen incertidumbre de su futuro juntos.
Esto no significa que todas las parejas deban permanecer juntas, ya que existen relaciones tan destructivas y tóxicas que lo mejor es salir de ellas, sin embargo, una pareja promedio tendrá mejor pronóstico si mantiene los beneficios mentales y relacionales que da el compromiso.

